Pensar que nunca voy a tener lo que quiero. Cuando me siento bien soy tendiente a correr a ese cartel que dice "Mala Pasada" y me quedó ahí, esperando que me abran la puerta. Pensar que hubo y todavía hay veces en las que toco fondo, y cómo, cómo me cuesta entender lo que pasa, cómo es que no puedo ver nada más allá de eso: de ese gesto que me hace tan feliz a través de una simple foto, de ese momento que nunca voy a borrar del sector de mi cabeza al que llamo (gracias a Diós) recuerdo.